Una acción reivindicativa reclama este 23 de mayo el cumplimiento estricto del cierre de Almaraz en noviembre de 2027 y el fin definitivo de la energía nuclear en España para 2035.
La convocatoria coincide con el aniversario del accidente de Chernóbil, lo que las organizaciones consideran un recordatorio oportuno sobre los riesgos de largo plazo asociados a la energía nuclear.
Este sábado 23 de mayo, a las 18:00 en la Plaza San Juan de la Cruz (Nuevos Ministerios, Madrid), el Movimiento Ibérico Antinuclear, Ecologistas en Acción y otras organizaciones ecologistas y sociales convocan a la ciudadanía a una acción reivindicativa a las puertas del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico para exigir la jubilación nuclear. La convocatoria exige el cumplimiento estricto del cierre de Almaraz en noviembre de 2027 y el fin definitivo de la energía nuclear en España para 2035.
Las organizaciones convocantes señalan que la nuclear es una energía cara, insegura e innecesaria. Encarece el precio de la luz, es incompatible con una gestión eficiente de una red eléctrica basada en renovables, y desvía fondos que deberían ir a la transición energética. Denuncian además como la única razón de su continuidad es que son fundamentales para que las empresas propietarias Iberdrola, Endesa y Naturgy mantengan el control sobre el mercado eléctrico y sobre la política energética del estado.

En los últimos meses el sector nuclear ha pasado a la ofensiva con propaganda engañosa. Las eléctricas han desplegado una campaña publicitaria sin precedentes para forzar la prórroga de sus plantas y presionar al ministerio. El movimiento antinuclear advierte de lo que viene: cruces de informes, anuncios de políticos reduciendo tasas u ofreciendo dinero público, peticiones de las empresas de beneficios adicionales, modificaciones postergadas y nuevas ventanas de oportunidad fabricadas para seguir reclamando subvenciones públicas. Las organizaciones señalan que no es la primera vez y recuerdan que el cierre de Garoña se convirtió en una agonía durante meses, hasta que finalmente el gobierno de Mariano Rajoy y el ministro Álvaro Nadal la cerraron por cara e innecesaria.
Las organizaciones recuerdan que la evaluación estratégica del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima del Gobierno de España reconoce que prolongar las nucleares retrasaría el desarrollo de las renovables y encarecería la transición a medio y largo plazo. Todo ello sin contar con que el sector nuclear español sigue dependiendo del uranio ruso para funcionar o que no existe una respuesta satisfactoria a los residuos nucleares, mientras persisten cementerios nucleares como El Cabril o residuos de alta actividad como los resultantes del accidente nuclear de Vandellós I.
Por todas estas razones, el movimiento antinuclear sale a la calle. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico debe cumplir con sus propios compromisos y no ceder ante la propaganda de las eléctricas. El calendario de cierre existe. Fue pactado y debe cumplirse.
El 23 de mayo, a las puertas del ministerio, la ciudadanía celebrará que un futuro sin riesgo nuclear es posible. Sin dependencia de las grandes corporaciones. Sin encarecimientos innecesarios de la factura de la luz. Con una transición energética real.