Fundación Atabal

Un desmantelamiento de la cooperación extremeña

Víctor Valero alerta de que la cooperación al desarrollo en Extremadura se enfrenta a un desmantelamiento total y no a meros recortes.

  • La drástica reducción de fondos afectará a cerca de 300.000 beneficiarios anuales en países en desarrollo.
  • El docente y miembro de la CONGDEX denuncia la pérdida de tres décadas de capital humano cualificado y advierte del impacto negativo en las aulas y la educación superior regional.
  • Se señala un trasfondo estrictamente ideológico tras la congelación presupuestaria y se apunta al voluntariado como pilar básico para sostener el tejido asociativo.

Badajoz, 10 de septiembre de 2025. La estructura de la cooperación al desarrollo en Extremadura atraviesa uno de sus momentos más complejos.

En el transcurso de su intervención en la mesa redonda de presentación del Informe Rojo: «El precio de aprender: recortes que frenan el mañana» en la sede de la Fundación CB, Víctor Valero ha rechazado tajantemente el término «recortes» para calificar el contexto actual, asegurando que nos encontramos ante un “desmantelamiento absoluto de la estructura pública de cooperación” construido a lo largo de los últimos 30 años.

Un impacto estimado en 300.000 beneficiarios/as

Según datos extraídos de balances del sector, cada proyecto de cooperación impulsado desde Extremadura alcanzaba un promedio de 8.000 personas titulares de derechos. Ante la acusada bajada en la aprobación de iniciativas por parte de la Agencia Extremeña de Cooperación (que ha pasado de promedios de 40 a 50 proyectos anuales a cifras sustancialmente menores), Valero estima que alrededor de 300.000 personas dejarán de recibir contribuciones destinadas a mejorar sus condiciones de vida de forma directa cada año.

A la interrupción de proyectos internacionales se suma la pérdida de continuidad en líneas estratégicas como la acción humanitaria y la educación para la ciudadanía global.

Fuga de capital humano y parálisis en las aulas

La paralización de convocatorias y financiación no solo afecta al terreno internacional, sino también al tejido profesional y socioeducativo interno de Extremadura:

  • Pérdida de personal cualificado: Profesionales capacitados durante décadas se ven abocados al desempleo, a cambiar de área o a migrar hacia las sedes de sus ONG en otras comunidades autónomas.
  • Abandono de las aulas: La falta de presencia de las entidades sociales en los centros educativos empobrece la formación de los jóvenes en pensamiento crítico, valores globales y solidaridad.
  • Impacto universitario: La incertidumbre del sector imposibilita generar oferta y atracción académica en másteres o posgrados especializados: «¿Quién va a invertir en formarse cuando las perspectivas de empleo son inexistentes?».

Un trasfondo político e ideológico, no económico

El docente de la UEx y miembro de la Junta Directiva de la CONGDEX enfatiza que esta situación no se debe a un ajuste por restricciones económicas o falta de recursos generales en la administración autonómica. Mientras los presupuestos globales crecen, la ayuda al desarrollo y la sensibilización social sufren la retirada de fondos, respondiendo a una dinámica ideológica en el tablero político.

El voluntariado como motor de resistencia

A pesar del escenario adverso, señala que la cooperación descentralizada vive un periodo de repliegue hacia la sociedad civil. Ante la dificultad momentánea de sostener grandes estructuras contratadas, el voluntariado se perfila como el pilar fundamental para dar continuidad al trabajo comunitario y propiciar una futura reestructuración del sector cuando el ciclo actual se revierta.

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